sábado, 20 de febrero de 2010

Entrevista a Félix Romero, Responsable del programa de bosques de WWF. Corcho Sí, pero con Plan de Gestión Forestal y Certificación forestal FSC.

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En relación al corcho, WWF viene apoyando a este producto natural a través de la campaña 'Alcornocales vivos. Corcho sí'. ¿Qué balance hace de la campaña en su quinto año?
Pues no es muy positivo, ya que a pesar de que hemos hecho un esfuerzo muy importante por apoyar el corcho, en el sentido de que es un producto de alto valor social, ambiental y económico, no hemos detectado que haya un compromiso real ni de la propiedad ni de los gestores del monte alcornocal por impulsar la gestión forestal sostenible de la que adolece el sector. Pensamos que con esta campaña trabajaríamos de la mano con los corcheros, pero nos hemos encontrado solos en el camino.
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España es el segundo país de la Unión Europea en cuanto a superficie forestal. Sin embargo, los montes en el territorio nacional están enormemente infravalorados en las agendas políticas y en los presupuestos del Estado, según denuncia el responsable del Programa de Bosques de WWF España, Félix Romero. El traspaso de las competencias a las autonomías ha servido "para diluir aún más el papel de lo forestal", afirma el ecologista.

¿En qué estado se encuentran los bosques españoles a nivel general?
La superficie forestal española se ha incrementado de forma notable en los últimos diez años. Sin embargo, tenemos que seguir lamentando la ausencia de gestión generalizada de la superficie forestal a escala monte y también de los espacios de la Red Natura 2000. Esto es especialmente preocupante, tanto desde una perspectiva socioeconómica, como meramente ambiental.

¿Por qué? ¿Qué beneficios aporta la gestión forestal al monte?
En el primer caso, porque la gestión forestal es imprescindible para impulsar el uso sostenido de los recursos como la madera o el corcho; en el segundo, porque difícilmente podremos garantizar la sostenibilidad de los ecosistemas forestales en un contexto de clima cambiante. Por otro lado, WWF presentó recientemente el informe 'Los bosques que nos quedan', donde se pone de manifiesto la necesidad de actuar en una superficie equivalente a 2,6 millones de hectáreas para recuperar todos los tipos de bosques españoles hasta devolverlos a, al menos, el 30 por ciento de su superficie potencial. Tenemos ecosistemas forestales prácticamente borrados del mapa potencial como los carrascales de las mesetas y del Valle del Guadalquivir, o las carballeiras gallegas.

¿Existen grandes diferencias entre comunidades autónomas por el hecho de tener éstas las competencias en materia forestal?
Sí. Hay comunidades autonómicas que están apostando por impulsar la gestión forestal planificada, e incluso han iniciado experiencias de certificación forestal FSC. Es el caso de Navarra o Andalucía, mientras que otras como Extremadura o la Comunidad Valenciana, apenas cuentan con planes de gestión en el uno por ciento de su superficie forestal. Los políticos deben impulsar la gestión forestal social y ambientalmente responsable y certificada por sistemas como el FSC (Forest Stewardship Council). En paralelo, se han de acelerar las exigencias del artículo 35 bis de la Ley de Montes, en consonancia con la legislación europea FLEGT (Forest Law Enforcement Governance and Trade), donde se debe impulsar la compra pública preferente de los productos forestales certificados. España sigue sin hacer los deberes en este sentido.

¿Qué opina WWF sobre la política nacional forestal?
Es precaria. No hay suficiente liderazgo desde el Gobierno Central, y tampoco las administraciones autonómicas ayudan a ello. Necesitamos un entendimiento a nivel nacional desde los distintos grupos políticos. WWF España considera que el problema radica en que las agendas políticas, al margen de la voluntad de sus departamentos forestales, no apuestan por incorporar el medio forestal en un modelo social y económico moderno y responsable con el medio ambiente. Esto es especialmente grave si tenemos en cuenta que España es el segundo país de la Unión Europea en cuanto a superficie forestal y, sin embargo, nuestro mercado es importador de las dos terceras partes del volumen equivalente de madera que consumimos (papel o madera).

¿Qué se podría hacer para revertir esta situación que denuncia?
Si gestionasemos de forma planificada la superficie forestal española, conviviría la riqueza biológica con una menor dependencia del mercado exterior, lo que a su vez también tiene una importancia en la reducción de la huella ecológica por el transporte a grandes distancias y en el desarrollo socioeconómico rural. Una política forestal seria, en el siglo XXI, debería impulsar el consumo preferente de madera certificada FSC en sectores como la construcción, frente a materiales más contaminantes como plásticos, metales o cementos. Y también debería impulsar productos esenciales en la socioeconomía como el corcho. Ambas cosas deben ir paralelas a un impulso en investigación y a un desarrollo industrial basado en el uso racional del monte. Todo esto, hasta la fecha, no se ha hecho. La nueva Ley de Economía Sostenible debería realmente impulsarlo.
campaña 'corcho sí'.

En relación al corcho, WWF viene apoyando a este producto natural a través de la campaña 'Alcornocales vivos. Corcho sí'. ¿Qué balance hace de la campaña en su quinto año?
Pues no es muy positivo, ya que a pesar de que hemos hecho un esfuerzo muy importante por apoyar el corcho, en el sentido de que es un producto de alto valor social, ambiental y económico, no hemos detectado que haya un compromiso real ni de la propiedad ni de los gestores del monte alcornocal por impulsar la gestión forestal sostenible de la que adolece el sector. Pensamos que con esta campaña trabajaríamos de la mano con los corcheros, pero nos hemos encontrado solos en el camino.

¿Solos? ¿Podría explicarse mejor? ¿Le ha decepcionado este sector?
Entendemos que no ha habido interés por parte del sector forestal corchero en demostrar que la gestión del monte alcornocal se hace atendiendo a unos criterios de sostenibilidad. Desde WWF consideramos que la mejor forma para demostrarlo es la certificación FSC, y en estos cinco años ha avanzado muy poco, a pesar de que hemos estado defendiendo claramente el corcho en el mercado.

¿WWF retira, entonces, el apoyo a esta campaña?
Dejamos de apoyar incondicionalmente al corcho y apostamos por la certificación. No podemos seguir con la campaña tal y como veníamos desarrollándola, porque no estaríamos premiando a los propietarios forestales que sí están haciendo bien las cosas y que compiten con otros que no las están haciendo tan bien, según nuestro punto de vista.

RESTAURACIÓN FORESTAL

¿Qué presupuesto se dedica en España a restauración forestal?¿Considera que es suficiente?
WWF desconoce el dato real en euros porque cuando analizamos los datos de las administraciones forestales, no es fácil homogeneizar para tener una idea precisa de lo que realmente se dedica a restauración. Ahora bien, si tenemos en cuenta que en España se incendia una media de 120.000 hectáreas, y que la media restauradas en los últimos años apenas rebasa la mitad de esta cifra, se hace evidente que no es suficiente. Es decir, apenas se llega a atender la recuperación de una superficie equivalente a la mitad de lo que se incendia. Por otro lado, la mitad de la superficie forestal española está desarbolada; y el 60 por ciento de ésta sufre graves problemas de pérdidas de suelo por erosión.

Su organización apuesta por restaurar las zonas degradadas y no por repoblarlas. ¿Podría explicar por qué?
Restaurar no es simplemente plantar árboles. Restaurar implica todo un proceso que debe comenzar con un análisis muy exahustivo de las necesidades ecológicas, sociales y económicas del territorio. A veces nos encontramos con repoblaciones que tratan más de cubrir un expediente de gasto económico por imperativo legal que una restauración basada realmente en criterios técnico-científicos. Además, WWF entiende que el éxito futuro de la restauración también depende de las expectativas y la participación de la población local, que debe sumarse a los criterios fitosociológicos y de ecología forestal.

¿Cuántas entidades participan en la Red Ibérica de Comercio Forestal que promueve WWF? ¿Cuenta con una evolución positiva?
Trabajamos con más de 300 entidades en todo el mundo en el marco de la WWF Global Forest and Trade Network, que en España y Portugal se denomina WWF Red Ibérica de Comercio Forestal, y que cuenta con 17 colaboradores. Nuestro objetivo es trabajar con entidades ejemplares en el desarrollo de políticas de compra responsable de productos forestales que promueva el consumo con garantías de origen legal y sostenible, como los productos certificados por FSC. Con una acción de consumo responsable, las entidades que participan nos ayudan a impulsar la gestión social y ambientalmente en los ecosistemas forestales más amenazados del Planeta, desde las zonas tropicales a los bosques boreales pasando incluso por otros ecosistemas únicos como los alcornocales.

¿Cuáles son las principales demandas de WWF a las autoridades competentes en materia forestal para este año 2010?
Podríamos decir que necesitamos un cumplimiento real de la Ley de Montes. En definitiva, mayor peso específico de lo forestal en el consumo responsable y en la economía sostenible, y para ello necesitamos que se gestione bajo criterios ambientales, económicos y sociales responsables, como los que garantiza la certificación FSC.

Apuesta por la certificación FSC

¿Cuáles son los datos reales de certificación forestal?
En cuanto al número de hectáreas forestales certificadas en España, apenas se llega a las 15.000.
¿Y porqué WWF ha apuestado tan claramente por el sello FSC y no por otros de certificación forestal que existen?
Porque se trata de una marca conocida mundialmente, y no se cuestiona en ningún mercado. Es un sello global, lo conoce todo el mundo y está respaldado por las principales organizaciones de conservación de la naturaleza, sindicatos sociales y una amplísima representación del sector forestal.

Fuente: www.europaagraria.es

1 comentario:

David Noslen dijo...

Veo lógico que el apoyo al corcho por parte de WWF/ADENA sea condicional.

Los industriales corcheros llevan 10 años aplicando el Código Internacional de Pácticas Taponeras cuya certificación SYSTECODE reconoce la aplicación de dichas prácticas. La aplicación de este código está supervisado (mediante auditorías) por Bureau Veritas y está en constate evolución con el principal objetivo de mejorar la calidad de los productos destinados a la industria del vino y asegurar su trazabilidad.

Pero hasta ahora la preocupación por la calidad de este producto natural (el corcho) era cosa de la industria. Mientras que los propietarios del mante alcornocal se limitaban a vender su corcho cada nueve años a muy buen precio sin haberlo antendido durante todo este tiempo.

Pero las cosas están cambiando, el consumidor es más exigente y cada vez más demanda productos verdes respetuosos con el medio ambiente y con certificaciones que así lo reconozcan. Es hora de que los productores se suban al tren de las certificación FSC, pues se prevee que la tendencia de SYSTECODE será "premiar" a la industria que utilice corchos con certificación forestal.